🇨🇱 Decálogo de Chile

Diez principios para comprender la importancia de las Salvaguardas. Invita a proteger lo esencial mientras avanzamos hacia una transición energética justa.

La transición debe ser justa o no será:

no basta cambiar la fuente de energía, hay que transformar el modelo para poner en el centro a las comunidades y la naturaleza.

Protección de los derechos humanos y de la naturaleza:

la energía es un derecho, no un privilegio.

Justicia social y ambiental:

reparar las deudas en zonas de sacrificio y asegurar que nadie cargue desproporcionadamente con los impactos.

Participación comunitaria vinculante:

las comunidades deben decidir sobre proyectos que afectan sus territorios.

Descentralización y democracia energética:

fomentar comunidades energéticas, cooperativas y proyectos locales que distribuyan poder y beneficios.

Planificación territorial ecológica:

respetar ecosistemas, patrimonio cultural y saberes locales en la ubicación de proyectos.

Transparencia y acceso a la información:

garantizar procesos claros, accesibles y comprensibles para todas las personas.

Equidad de género e inclusión:

asegurar la participación de mujeres y grupos históricamente marginados en la transición.

Protección laboral y económica:

generar empleos dignos, reconversión laboral y beneficios compartidos con las comunidades.

Resguardo de ecosistemas y patrimonio cultural:

no sacrificar humedales, glaciares, salares, bosques o monumentos en nombre de la transición energética.
Con el soporte de la Alianza Potencia Energética Latinoamérica
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